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Paola Durante hablará en su libro de la muerte de Paco Stanley
Espectáculos México
17 de Octubre del 2019 por Laura Luz Palmer / Foto: Julio Vega

Paola Durante hablará en su libro de la muerte de Paco Stanley

“Todo fue preparado, arreglado para decirle a la sociedad: 'Ya encontramos a los culpables', las autoridades dieron carpetazo, debieron seguir la investigación no lo sé, estuve en la cárcel; si supiera quién lo mató, tampoco, te lo diría”.

Nos enteramos que Paola Durante, revivirá su pasado, en especial ese trágico día (7 de junio 1999), donde su ex jefe Paco Stanley fuera asesinado a balazos afuera de un restaurante en la Ciudad de México, la noticia corrió como pólvora, de ese asesinato recordemos que tanto Paola como Mario Bezares y otros más estuvieron en prisión involucrados en el mismo como presuntos culpables. 
 
A más de 20 años, la cantante revelará fuertes cosas y asegura que las autoridades no realizaron su trabajo, no continuaron con la investigación y sólo dieron carpetazo. 
Julio Vega
 
-Paola, gracias por la entrevista, vas a sorprendernos con tu libro...
 
“Así es, ha sido difícil, no sabía que hacer un libro no es tan complicado, hay cosas delicadas que se deben tratar con pincitas. Hay muchas cosas del caso de Paco Stanley que no se, yo estuve dentro de prisión, ¡me perdí!, sólo mi familia y gente que estuvo dentro del caso, sabe. Por ejemplo Luis de la Barrera, quien es que hará el prologo que es el de Derechos Humanos, que ayudó a mi familia para que yo saliera, me dijo: 'Pao, es que las cosas, no fueron así'”.
 
-¿Qué le dijiste?
 
“Que estaba consciente de eso, que yo viví el proceso pero dentro. Él me dijo que él había hecho un libro de mi caso, me dijo que muchas cosas se perdieron. Él nos dirá más o menos lo que no se sabe. Él es la parte fuerte que la gente no sabe, ya pasaron 20 años”.
 
-¿Qué buscas con éste libro?
 
“Que la gente se de cuenta de que todo lo vivido, fue una gran injusticia, que fue algo que de verdad marcó mi vida, no fue cualquier cosa, estar en un reclusorio, no es cualquier cosa”.
 
-A parte, supongo que esto es un cúmulo de emociones, revivir todo lo que sucedió hace 20 años, debe ser muy fuerte, ¿No?
 
“Mira, hace unos meses fui a comer con unos amigos, en otra mesa llegó una chava con otras parejas de pronto me dijo: 'te puedes callar, tu tienes un pasado muy feo, eres una asesina', me empezó a gritar así, me quedé callada y empecé a llorar, en esa mesa nadie hizo nada, me levanté y me fui, así que dije: '¡basta!, que la gente deje de llamarme 'asesina', quiero que sepan realmente lo que yo viví dentro de un lugar de 4 paredes”.
 
-Debió ser muy fuerte...
 
“Sí, porque en ese entonces, yo era una niña, llegaba al juzgado, y jugaba, mis papás se alarmaban por mi conducta, parecía que para mi no era la realidad. Gracias a Dios que lo viví así, pero también hubo momentos fuertes en que le pedí a mi mamá que ya no fuera a verme, ahora quiero que la gente sepa que juzgar a los demás no está padre, ahora contaré desde que llegué a México a los 4 años, antes del reclusorio fue difícil pero después de eso, ¡fue peor!”.
 
 
-Lo importante es que des a conocer todo lo que viviste dentro de prisión...
 
“Sí, que cuente lo que fue, ni más, ni menos, me ha costado que me nieguen una visa, que estés en una computadora, y que me tomen por asesina, quiero contarlo sin venganzas, sin odio, quiero ayudar a la gente que por ver que una uña se le rompió piensan que se le acabo la vida. Hay cosas más importantes que vivir en depresión. Mi libro habla de cómo salir adelante”.
 
-Sabemos que hay mucha gente inocente en prisión...
 
“Demasiada, un día una custodia cuando yo ya había salido de prisión, me dediqué a ir un tiempo a llevar mi show, un poco de alegría a las reclusas, hasta que ésta me dijo: 'Ya no vengas, la gente de aquí no merece ser feliz'”.
 
-¡En serio!...
 
“Sí, le dije que ella quién era para aseverar eso, le dije que a ella nunca le habían puesto el dedo como fue mi caso. Hay mujeres ahí que roban una medicina para salvar a sus hijos. La cárcel es el hotel más caro del mundo. En un reclusorio femenil las filas son cortas pero en el varonil son filas enormes. Cuando bajé a población casi recién llegada, mi mami me pidió que lo hiciera tranquila, que pronto estaría libre y así lo hice, al bajar, sonreía, pero una reclusa me preguntó por qué sonreía, le dije que ya me iría”.
 
-Continúa...
 
“Me dijo: ¡ay incrédula! Así dicen todas cuando bajan. Todo eso, contado en un libro ayudará a mucha gente a salir adelante y no sólo hablo del reclusorio, sino de muchas facetas de la vida, también se le ayudarán a los hombres, porque no sólo las mujeres sufrimos”.
 
-Relátame, ¿Cuál fue el momento más sensible dentro del reclusorio?
 
“Como empieza el libro que tuve que caminar por los pasillos que olía asqueroso, me dijeron que me tomaría la foto, les dije que no era ninguna asesina. Cuando me dan el número fue llorar, se tardaron 3 horas en lograr que me tomara la foto. Le dije a mi madre que no era una asesina, ese momento fue el peor, ahí me di cuenta de la realidad”.
 
-Debe ser frustrante sentir tu libertad coartada, ¿Llegaste a pensar en el suicidio?
 
“Fíjate que al principio mis papás sí lo creyeron, pensaron que me iba a suicidar, debido a que desde niña fui muy depresiva, ellos tenían mucho miedo de que me quitara la vida ahí. Las chicas que están ahí, no te permiten deprimirte”.
 
-¿Cómo te ayudaron?
 
“Literal, llegó un momento en el que me quedé tirada en la cama, llegaron y me dijeron: '¡te paras!, vete a estudiar inglés, aquí nadie llora', les tenía que hacer caso, llevaban años ahí, tenía que ser fuerte porque mi madre nunca llegó llorando, tuve que disimular, fingir; al igual que mi madre, fue una parte dura, ver a mi madre tan fuerte y tan valiente, tuve que sacar la casta”.
 
-Prosigue...
 
“Mi mamá llegaba con 40 kilos, después cada vez más flaca, esa parte me dolió, verla así. Ella nunca faltó a una sola visita, a pesar de su cansancio de cuidar otros hijos y a mi hija de tan sólo 5 añitos. Me costaba trabajo dejar ir a mi madre, le decía que me quería ir con ella, sólo respondía: 'Ya pronto', ese tiempo fueron días, semanas y meses. Este libro está dedicado a ella, también”.
 
-¿Alguna vez dentro del recinto, tu vida estuvo en peligro?
 
“Sí, fue ¡Terrible!, a una semana de estar internada, intentaron matarme. Estaba en COC son lugares con rejas y una cama de concreto con colchoneta , sin sábanas. Había en la última celda una señora que era súper, pero súper gordita y llevaba estampada en su playera una foto de Paco Stanley, una noche pegaba en la reja con un sartén gritando que yo era el demonio, que yo había asesinado a Paco, que ella le iba a hacer venganza. Un día me acorraló con varias custodias coludidas, ellas estaban parando la entrada para que nadie se diera cuenta. La señora con el sartén me dijo: 'De aquí, ¡No vas a salir viva!, las reclusas gritaban y otras escucharon ella gritaba que le haría justicia a Paco, tenía un sartén con fierros, yo, estaba muerta de miedo, en medio del escándalo; pasó la jefa de custodias”.
 
-¡Y luego!...
 
“Me preguntó que qué ocurría, yo no quería problemas estaba ¡aterrada!, entonces, la señora gorda se fue a su celda, después le expliqué a la jefa de custodias ya a solas lo que había sucedido. Se llevaron a la Señora gordita pero se dieron cuenta que estaba loca, psicópata y la internaron en un psiquiátrico, pensé ¡qué moriría!, fue algo muy fuerte que recuerdo mucho”.
 
-Me dices que te perdiste muchos eventos, las investigaciones no eran claras, ¿Sabes quién mató a Paco Stanley?
 
“No, todo fue preparado, arreglado para decirle a la sociedad: 'Ya encontramos a los culpables', No fue Mario Bezares, no fue Jorge, no fue José Luis, No fue el Cholo, no fui yo. Todo fue armado, no sé quién fue y no quiero saberlo, pasaron muchos años, no me interesa, de eso se debieron haber encargado las autoridades, nunca se supo, porque le dieron carpetazo”.
 
-Se manejó en su momento que su muerte se debió a un ajuste de cuentas...
 
“Nadie supo, no lo sé, no lo escuche y si supiera, no te lo diría, ya bastante fuerte fue para mi que me llamaban: 'La chivita expiatoria’, 'la pende$%$', 'pobrecita' todos hablaban de mí dentro y fuera del reclusorio, ¡estoy harta! De esa etiqueta”.
 
-Paola, ¿Estás preparada para revivir el pasado?
 
“Claro que sí, estoy más que preparada, ya la catarsis fue todo el libro, el proceso. No puedo revelarte más detalles, ni siquiera el nombre del libro, porque quiero ver la respuesta del público, quiero que lo lean primero. Estoy agradecida porque hay gente que cree en mí, se unen al proyecto. Durante 43 años nadie creía en mí, ahora merece decir todo lo que me paso y sobre todo ser feliz”.
 
-Además conocer a Paola que emerge y se recupera a ti misma...
 
“Sí, mis padres y yo fuimos ateos toda la vida, para mi mamá fue fuerte, porque cuando yo estuve ahí, le daban biblias, crucifijos y mamá decía: '¿Qué es esto?', le daban muchas cosas, las aventaba y le decía que no hiciera eso, la gente me apoyaba. Muchos años fui atea, después cambié a católica y Yuri fue quien me inició en el cristianismo cuando sentía que ya no podía más le tengo admiración y cariño a Yuri. Hoy estoy cerca de Dios, estoy protegida”.
 
-Paola, ¿Cómo tomará Paul Stanley las narraciones de tu libro y de lo que desconoce él del caso?
 
“Mira, yo le haré llegar el libro unas semanas antes de mi presentación, no sé cómo lo vaya a tomar, ni siquiera se si acudirá a la presentación; para él debe también ser algo fuerte, pero al mismo tiempo estoy segura que al leer y escucha de mi voz todo lo que viví, se dará cuenta que todo eso fue una injusticia”.
 
-¿Has tenido contacto con él?
 
“Desde hace mucho tiempo tengo su número telefónico, hace unos meses le llamé, pensé que no me tomaría la llamada y se lo dije, él me aseguró que no tenía nada en mi contra, así que al menos ya se rompió el hielo entre los dos, se que entenderá mi versión y no quiero ser más criticada”.
 
-¿Cómo te sientes hoy en día?
 
“Me siento fuerte, lo que más he recuperado es mi amor propio, dejar de ver hacía afuera y ver más por dentro me costó trabajo perdonarme, antes era miedosa, no me gustaba manejar, ahora ya manejo. Este libro es un reto, habrá quien no quiera que lo saque pero lo haré”.
 
-Te noto diferente...
 
“Sí, me siento bien, me doy cuenta que no necesito a ningún hombre, me debo amar. Mi familia me pedía años atrás que me amará que me viera a un espejo, que me necesitaba a mi misma. Este libro me costó lágrimas de sangre para entender que soy perfecta, tengo manos, pies, no necesito más cirugías, ni la aceptación de nadie más porque Dios autorizó mi libro y ésta, es ¡una bendición”, concluyó. 
Julio Vega