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La maldición del lago Piru.
Espectáculos Internacional
12 de Julio del 2020 por @TVNotasmx / Foto: IG @nayarivera Web
La maldición del lago Piru, donde desapareció Naya Rivera
Existen escalofriantes historias alrededor del lago Piru, donde continúa la búsqueda del cuerpo de la actriz.
Tras la desaparición de Naya Rivera en el lago Piru, ubicado en el Bosque Nacional Los Padres y las montañas Topatopa del condado de Ventura, California, se han dado a conocer algunas historias escalofriantes que envuelven al embalse creado en 1955 y donde continúa la búsqueda del cuerpo de la actriz.
 
Aunque está permitido nadar, se sabe que los visitantes lo hacen bajo su propia responsabilidad, ya que existe más de una docena de muertes por ahogamiento, asegura Douglas West, ex gerente de servicios de parques y recreación del lago Piru, quien laboró ahí durante 23 años.
 
Según Douglas, llegaban nadadores sin experiencia que subestimaban los peligros de esas aguas, las ráfagas de viento y las profundas columnas de agua helada, lo que pudo sucederle a la estrella de la serie 'Glee', como a otras víctimas.
 
Ryan es el papá de su hijo.
 
 
La famosa maldición del lago Piru comienza en 1994, cuando Jesús Danilo Carranza, de 27 años, murió ahogado, pero lo impactante del caso es que tenía puesto el chaleco salvavidas, según publicó Los Angeles Times.
 
Tres años más tarde, el señor Liborio Domínguez se ahogó al lanzarse al agua para rescatar a su hija, quien había caído momentos antes. La niña sobrevivió, pero su padre no y su cuerpo fue encontrado días después.
 
Tan sólo dos meses después, Isidro Castillo, de 22 años, paseaba en bote con su novia, se dio cuenta que no podía regresar a la embarcación tras nadar durante unos minutos, por lo que su pareja le arrojó una boya, pero él no la alcanzó y su cuerpo apareció luego de 24 horas.
 
No se han despegado del lago.
 
En 1998, Arthur Raymond Caladara, empleado del muelle, se ahogó por circunstancias que nunca fueron esclarecidas. Ese mismo año, Vy Xuan Dang, de 30 años, nadaba con su familia y fue llevado por una fuerte corriente.
 
En el año 2000, Eric Cruz, de 25 años, nadaba a sólo tres metros de la orilla; sin embargo, tras tener ciertas dificultades para alcanzar un bote a control remoto que estaba navegando, entró en pánico, se paralizó y se ahogó.
 
Y en 2010, Roberto Barrios, de 36 años, había ido a nadar en una embarcación precaria, misma que fue empujada por el viento sin que él lo notara, así que nunca la alcanzó.
 
Están devastados.
 
 
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